martes 25 de mayo de 2010

A LOS CUATRO MESES DEL TERREMOTO...

http://www.promicla.com/A-LOS-4-MESES-DEL-TERREMOTO.html

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jueves 20 de mayo de 2010

VISITA DEL SECRETARIO GENERAL DEL MOVIMIENTO DE SEGLARES CLARETIANOS


Constantino (Tino) Rodríguez, Secretario General, visitó suelo haitiano el pasado 24 de abril de 2010. Dicha visita la realizó junto el Consejo de la Región del Caribe: compuesto por Nancy Burgos, Iris Vázquez, Rafael Alicea y P. Demuel Taverez, cmf, quien es el Asesor Religioso del Consejo Regional.

*Consejo de la Región del Caribe junto a P. Joachim Grendoti, cmf y Tino.

Tuvieron la oportunidad de visitar y compartir con las comunidades claretianas en Haití, Puerto Príncipe y Kassals. Tino junto al
Consejo de la Región pudo constatar el estado en que se encuentra el país luego de la tragedia, pasado ya tres meses de la misma. Cabe mencionar que era la primera vez que el Secretario General visitaba el Caribe. Y respondiendo a la misión con el carisma que caraterizó a San Antonio María Claret, atravesaron puentes, caminos dificiles para poder llegar a lugares donde hay ausencia de carreteras.

Agradecemos grandemente a Tino por su visita, ya que pudo ver la realidad con la que nos enfrentamos. Sabemos que con la ayuda de Dios, el Movimiento de Seglares Claretianos, en la persona de Tino podrá ser signo de esperanza y solidaridad para con nuestros hermanos haitianos que tanto nos necesitan.







sábado 20 de marzo de 2010

¿ QUÉ HEMOS HECHO CON LOS DONATIVOS?. .¿QUÉ ES LO QUE SEGUIREMOS HACIENDO?

Luego de dos meses del terremoto en Haití, nos detenemos a echar una mirada atrás para recordar y evaluar al camino recorrido durante todo este tiempo. Y nos encontramos con una gran historia y con muchos rostros. Muchos de ellos conocidos, otros nos resultan totalmente novedosos, pero todos: cercanos. Y decimos que es una “gran” historia porque a través de muchos signos experimentamos la presencia del Gran Amor.

Ciertamente que la historia no la hemos estado escribiendo nosotros. En esta ocasión nos ha tocado asumir un rol particular, junto a los protagonistas. Hemos formado parte de un entramado de situaciones que han ido conformando la realidad que hoy enfrentamos: LA TRAGEDIA DEL PUEBLO HAITIANO

Comencemos a hacer memoria. ¿Qué o quíénes son Promicla? PROMICLA es una Fundación y surge del amor. De un amor que urgía a un grupo de Seglares y Misioneros Claretianos de las Antillas a dar respuesta a las necesidades económicas de la gente que vive y participa de la misión claretiana en el Caribe: Puerto Rico, República Dominicana, Haití, Cuba. Somos personas que sentimos los problemas de nuestra gente como nuestros y que en función de nuestra vocación misionera y claretiana optamos por los pobres y excluídos en Antillas.

Historia:
Nace la Fundación (Promoción Misionera Claretiana de Antillas) el 25 de septiembre de 2008 y con ella la gran responsabilidad y compromiso de poder mirar al corazón de todos, de poder extender nuestras manos a todos, de poder aliviar, consolar y ayudar a todos, como lo haría nuestro mismo Señor; como lo hizo Claret. La tarea es complicada.

Nuestra realidad:
Somos tres islas separadas y conectadas a la vez por el Mar Caribe. Esta realidad geográfica afecta la comunicación y la transportación entre las tres islas. El impacto económico es realmente alto. Las realidades culturales, religiosas, sociales, políticas y económicas son diferentes aunque nuestra identidad caribeña es notable. Pero ante todo, hay una realidad que permea todo el Caribe, el fuego abrasador del Espíritu que va iluminando todo, que va haciendo posible la comunión.

Terremoto en Haití:
El 12 de enero de 2010, Haití se despierta ante el horror de experimentar una tragedia que jamás hubiera imaginado. Se enfrentó al terrible dolor de perder a más de 225,000 de sus hijos, a encontrarse en una miseria tan vergonzosa como dolorosa. Y ante el grito de tantos hermanos sufrientes, PROMICLA, que comenzaba a abrir sus ojos, tuvo que lanzarse a correr cuando apenas había aprendido a gatear. La historia, la gran historia se comenzó a escribir…y aún no se ha terminado.

El terremoto ha destruido el palacio presidencial, el de justicia y la sede de recaudación de impuestos. El 90% de las sedes ministeriales están dañadas o hundidas. El terremoto también destruyó las universidades y edificios emblemáticos de la cultura haitiana, como el colegio de San Luis Gonzaga. Muchas casas de Puerto Príncipe están marcadas con una frase en rojo: “A demoler”. Es su sentencia... En algunas esquinas surgen otros carteles: “We need help”.

Puerto Príncipe se ha convertido en una zona devastada y solitaria donde la vida lucha por abrirse camino, vestida de pobreza y de tristeza. Donde la solidaridad ha hecho fiesta y gala de su nombre, donde se han paseado la compasión, la fraternidad, el consuelo, el Amor en medio de la muerte, de la destrucción, de la nada. Haití ha comenzado a escribir otra historia y éste es sólo el principio de muchos años de esfuerzo y de perseverancia para que este país pueda ponerse en pie.

PROMICLA se ha enfrentado a una gigantesca desnudez total y cruel de miles de hermanos haitianos. Nos enfrentamos a dos grandes emergencias simultáneas: el hambre y la falta de techo. Pero en esta historia han ido apareciendo muchos personajes que han ido dando luz a renglones confusos y diálogos inconclusos: los donantes.

Donantes y donativos:

Promicla ha sido apoyada por tantas personas que sería un error imperdonable mencionarlos porque no queremos tomarnos el riesgo de olvidar a alguno y por respeto a los amigos anónimos. Gracias a las donaciones recibidas hemos podido:

 Dar dinero a las comunidades para los gastos de emergencia
 Facilitarles los primeros auxilios
 Llevarles:
 comida
 agua,
 casetas de acampar
 artículos de necesidad básica como jabones, pastas dentales, etc.
 medicamentos
 generadores de energía (plantas eléctricas)
 tanques de agua potable
 baños sanitarios portátiles
 vehículo para que puedan distribuir las ayudas a la gente
 carpa para las celebraciones litúrgicas y actividades de promoción humana

• Organizar casi ininterrumpidamente brigadas de médicos y enfermeras desde el 14 de enero hasta hoy.
• Pagar pasajes para los médicos y medicinas.
• Asumir los costos de acarreo de camiones y transporte marítimo de los artículos recolectados en los centros de acopio (uno en Puerto Rico y otro en República Dominicana)
• Trabajos de limpieza y remoción de escombros en el lugar de la Parr. San A. María Claret que quedó completamente derrumbada tras el terremoto.
• Alquilar maquinaria para apoyar las labores de remoción de escombros.

Asignación pendiente (de cara al futuro)

1. Queremos habilitar el ya existente Centro de Nutrición que sirve además a los envejecientes en Jimaní, como centro de operaciones. Deseamos habilitarlo con mayores facilidades y habitaciones para tener lugar para la formación y el encuentro. Además, esto posibilitará establecer el Programa de Voluntariado que apoyará la misión de Haití. De tal modo que pueda darse cauce a los ofrecimientos de personas y grupos que desean ayudarnos en las áreas de formación, construcción y promoción humana.

2. Se preparará y acondicionará un terreno que ya ha sido adquirido para construir una casa de vivienda para la Comunidad Claretiana que aún se encuentra durmiendo en el patio de su casa hoy destruída.

3. Se costeará el envío de más de mil mochilas para niños(as) que contienen una merienda, libros de colorear, crayones, lápices, bolígrafos y otros útiles.

Además de distribuir agua y comida es urgente ser oportunos y eficaces para poder ayudar a más de un millón de personas sin techo que viven hacinadas en campamentos improvisados y que tienen el agravante de estar desprovistos de lo mínimo para afrontar las lluvias que se avecinan.

Otro problema existente es que la carretera que une el puesto fronterizo de Jimaní con Puerto Príncipe se está desmoronando. Los especialistas dicen que no está preparada para soportar el tráfico de camiones. Se teme que el lago Enriquillo que la bordea sea un peligro dormido que despertará en las primeras lluvias de la temporada de huracanes (junio-noviembre).

Hemos querido escribir esta carta porque hay muchas personas a las que nos debemos, las que con toda justicia merecen tener información y conocer qué hemos hecho con sus donativos y qué tenemos proyectado de cara al futuro. Y nosotros quisiéramos hacerlo con mayor velocidad y eficacia, pero nos traicionan los lentos ritmos de Haití que se imponen por la falta de recursos humanos, por la dificultad de la lengua, etc.

La historia sigue escribiéndose. Y PROMICLA continuará trazando sus líneas con la ayuda de ustedes que han confiado en nosotros, que han querido acercarse a nuestros hermanos haitianos por medio de nosotros, porque han sido junto a nosotros, portadores de Esperanza.

Hace mucho tiempo que aprendí que hay ocasiones que no tenemos palabras para expresar el sentimiento de un corazón agradecido y siempre quedé con el deseo frustrado de poder inventar una. Aún no lo logro pero siento que estoy cerca ya de ello. Por lo pronto acudo a lo que tengo disponible: ¡ GRACIAS, GRACIAS, MUCHAS GRACIAS !

Nancy Burgos, sc.

viernes 12 de marzo de 2010

CONTINUAMOS REMOVIENDO ESCOMBROS


El P. Anistus nos envía algunas imágenes de los trabajos de recogido y remoción de escombros que están realizando en Nazon.

Ya llevan varios días de intenso trabajo, el cual resulta sumamente pesado y muy lento. En la mayoría de los días, se realizan las labores a mano, en otras ocasiones han tenido más suerte y se ha conseguido un tractor.

Un momento de gran alegría fue cuando pudieron, apesar del riesgo, rescatar el crucifijo grande del altar que resultó intacto a pesar del derrumbe total del templo. La labor es fuerte pero la esperanza lo es más.

sábado 6 de marzo de 2010

EL REGRESO A HAITI, DESPUES DEL TEREMOTO DEL 12 DE ENERO DEL 2010

BIENVENIDOS A HAITÍ, EL PAÍS DE LA ESPERANZA”

Regresamos de Argentina vía Santo Domingo y el domingo 28 de febrero pisábamos nuevamente tierra haitiana. Anistus fue a recogernos a la llegada del colectivo y nos llevó a hacer una primera recorrida por Puerto Príncipe. Al irnos dejamos un país y al regresar encontramos otro totalmente diferente.

Puerto Príncipe es la imagen de la desolación. Se encoje el corazón ante la magnitud del desastre. Tal como los seminaristas haitianos nos advirtieron ya en Santo Domingo, una cosa es lo que pasan los MCS otra cosa es la realidad. Nada ha quedado en pie y lo que aún se mantiene, amenaza con caer y cientos de viviendas y murallas llevan escrito su futuro: “a demoler”. No ha quedado bloque sobre bloque. Debajo de los escombros aún sin remover, a un mes y medio de la tragedia, permanecen cadáveres cuya presencia se percibe por el olor que brota de las ruinas.

Lo primero que visitamos es la capilla “San Antonio María Claret”, construida con tanto esfuerzo por Anistus y su comunidad, ahora completamente destruida. El altar del segundo piso ha caído entero y sin fisuras al primer piso. Lo demás está todo destruido. Anistus revive el día del terremoto: esa misma tarde gente de su comunidad le avisó que la capilla había caído y él, con el corazón encogido fue a verla. Pasó entre cadáveres desparramados sobre la ruta, heridos, gente llorando a gritos...

Lloró al ver el desastre de las familias de su comunidad y el de la capilla. Durante una semana siguió llorando en cada visita, mientras intentaba clarificar su mente para ver por dónde recomenzar tanto la comunidad como la capilla, lugar del encuentro y la celebración, que debería convertirse en lugar de reconstrucción de la esperanza.

En esa primera semana y con ayuda de los miembros sobrevivientes de su comunidad rescataron los archivos parroquiales mientras organizaban la solidaridad con las familias damnificadas: agua y alimentos, plásticos y elementos de primeros auxilios. Luego recorrimos el centro de la ciudad. Pasamos por la casa de gobierno, símbolo de un país decapitado, con una clase dirigente choqueada, fisurada y tan desorientada como la población que se pregunta: “¿Qué es lo que pasó?”

Cham Mas, la plaza principal es un verdadero campamento de refugiados con carpas multicolores, donde en la tercera semana, luego del terremoto, se colocaron sanitarios químicos.

Nos conmueve profundamente la catedral, con su Cristo en pie. Allí el coro que ensayaba para la próxima celebración cantó su última canción y todos sus miembros murieron alabando a Dios. Se nos llena el corazón de angustia al pasar por las ruinas del Arzobispado donde perdieron la vida Mons. Miot y su vicario, el P. Benoit, quien portaba el título honorífico de Monseñor. Nos brota una plegaria condolida por los amigos perdidos. Recordamos que Mons. Miot había dicho en la Misa de entrega de los certificados a los primeros 40 Biblistas Populares egresados de nuestra Escuela Bíblica Mons. Romero: “Le he pedido al Señor morir celebrando la misa como Mons. Romero”. Su sueño no pudo ser.

Además nos llena de dolor saber que Mons. Benoit no murió enseguida sino que, de en medio de los escombros alcanzó a llamar por su celular a sus amigos, antes de que colapsaran las comunicaciones, con la patética súplica: “Yo estoy vivo todavía. Vean qué pueden hacer por mí, por favor”. Su súplica pudo ser escuchada pero no atendida.

Luego pasamos por San Marcial, nuestra primera morada cuando Aníbal, Fausto, Julia y Marta llegamos a Haití el año 1999. La casa de las hermanas está en pie, en cambio la casa de los Padres y el Seminario están totalmente destruidos, lo mismo que parte del Colegio. El portero nos informa que no hubo víctimas entre los PP. Espiritanos.

Continuamos el recorrido sin poder disimular el estupor y dolor que nos provoca un Puerto Príncipe irreconocible. Es difícil reconocer las calles, los negocios, los edificios públicos. La ciudad que conocimos y recorrimos ha desaparecido. Ahora es un gran cementerio que oculta cientos de haitianos y haitianas sepultados bajo los escombros. En adelante su historia se dividirá en antes y después del 12 de enero del 2010. En las aceras los vendedores públicos preparan comidas y ofrecen mercancías, mientras en medio de las carpas algunas adolescentes ensayan nuevos pasos de baile con la gracia típica de sus cimbreantes talles delgados y niños sonrientes remontan barriletes. La vida continúa. Haití fue, es y será el país de la resistencia.

Pasadas las 6 de la tarde llegamos a la casa de Delmas 31. En el patio se levanta una carpa conseguida luego de dos semanas de vivir a la intemperie. La casa está sostenida por “gatos” de hierro traídos desde Puerto Rico. Es muy insegura para vivir adentro, pero al menos los sanitarios pueden ser utilizados. Luego de una primera recorrida por la casa, reconociendo el riesgo que han corrido de que no se desmoronara, nos sentamos a charlar y escuchamos con emoción el relato de Anistus de cómo vivió el momento del terremoto.

Esos larguísimos 37 segundos con Magnus en brazos, el hijito de Dilén, la señora que les ayuda en el servicio de la comida y limpieza de la casa. Cómo sintió cerca la muerte y solo pensó en proteger con su cuerpo la vida del niño. En medio del ruido de casas desplomándose y del polvo que los cegaba, escuchó la voz de Beauplan, primer sacerdote haitiano de la Congregación Claretiana, gritándole que salieran de la casa y ayudándole a encontrar la salida. Luego en la calle se encontraron con Dilén, la madre del niño, que vivía en la casa del frente, llorando desorientada y preguntando por el niño, sin poder comprender lo que había pasado.

Enseguida Anistus recuerda agradecido la visita de Roselio Díaz Heredia, CMF, párroco de Jimaní, la ciudad fronteriza entre República Dominicana y Haití. Y el inmediato socorro y aliento traído por el P. Héctor Cuadrado, Superior de la Delegación. La ayuda sostenida del P.Pepe Rodríguez, tambien de Jimaní y la Descubierta. No hay duda que la solidaridad de los hermanos de la Congregación ha sido el sostén de su esperanza.

Luego llega el P. Joaquin Grendotti que viene de un día de encuentro con sus compatriotas de la Minustah. El también nos cuenta de su llegada, la experiencia de los temblores que continuaron sacudiendo la destruida ciudad, la experiencia de llevar comida y agua a Kazal. En un primer censo han reportado 386 personas fallecidas del Barrio de Nazon.

Anistus nos cuenta las tres enseñanzas que él ha sacado de este acontecimiento que nos sacude a todos hasta los huesos:

-Nadie tiene nada que le pertenezca. Las cosas que tenemos, hoy son y mañana no. Las casas, los autos, las cosas son todas relativas. Nada de eso es lo verdaderamente importante.

-Para quienes seguimos vivos es una advertencia: si hacíamos el bien, hacerlo mejor; si hacíamos el mal, convertirnos. El tiempo es corto y la vida insegura. Se nos ha regalado una nueva oportunidad.

-El terremoto nos ha igualado a todos. Nadie es más que nadie. Los grandes jefes, sacerdotes, policías que alguna vez pensaron que eran superiores, duermen en la calle igual que el resto de la gente. La tierra es el nivel de todos. Nadie está más alto que otro. Todos somos iguales.

Ojalá nos calara hondo este mensaje que ha tocado profundamente el corazón de Anistus.

La gente de Kazal sabe que Aníbal ha llegado y comienzan a llegar los saludos telefónicos. Bovè, uno de los estudiantes egresados de la Escuela Bíblica Monseñor Romero y actualmente participante del grupo que va a seguir sus estudios bíblicos en la Universidad Bíblica Latinoamericana de Costa Rica, nos envía un mensaje telefónico: “Marta y Aníbal, bienvenidos a Haití, el país de la esperanza”. Estamos en casa.

Por la noche luego de una rica comida preparada por Dilén y compartida con alegría, nos retiramos a dormir compartiendo la carpa, en el patio. Comienza a llover y el ruido de las gotas sobre el plástico nos ayuda a conciliar el sueño. A las 5 de la mañana hay un temblor que solo algunos perciben.

Luego del desayuno Aníbal y yo viajamos a Kazal. Pasamos por la ruta, cerca de las grandes fosas comunes. Gracias a Dios no albergan a ninguno de nuestros amigos y colaboradores en misión compartida. Lo vivimos como un verdadero milagro. Rezamos con profunda fe al Dios de la vida que ha recibido a tantos hermanos y hermanas haitianos en sus brazos.

Para llegar a la parroquia de Kazal seguimos cruzando sobre el lecho del río pues aún no han terminado el puente que destruyó el ciclón de agosto del 2008. Los chicos gritan de alegría al ver a Aníbal y se suben a la camioneta. Saben que habrá algún dulce al llegar a la capilla.

En la casa están Beauplan y Nadéj, una de las compañeras de equipo que nos cuenta cómo vivó el horror del terremoto en su casita de Puerto Príncipe, tratando de proteger con su delgadísimo cuerpo a su hijito Yan, de 8 años. También Beauplan nos dice que es una experiencia que no le desea a nadie.

La casa no ha sufrido daños y la iglesia muy pocos. Wilchen ha construido una carpa en el patio donde duermen. Al lado una glorieta de plástico sirve de comedor y sala de reuniones. Como nosotros no hemos sufrido el trauma del terremoto, ocupamos nuestras respectivas habitaciones dentro de la casa.

Después de almorzar tuvimos una primera reunión con el equipo de Jóvenes de la Comunidad Misionera. Impresiona la tristeza de sus ojos. La mirada parece más honda y oscura que nunca. Se ríen poco. Apenas una sonrisa y enseguida la seriedad les cubre nuevamente el rostro. Cada uno y cada una cuenta cómo vivió el terremoto. Con frases breves, sin dramatismos. Pero todos y todas con profundo dolor. Michèl ha perdido a una tía junto con sus cuatro hijitos, todos sepultados en la fosa común.
Blondi nos cuenta que al día siguiente del terremoto viajó a Puerto Príncipe en busca de su hermano. Felizmente encontró a todos sus familiares bien. Pero todavía le quita el sueño el recuerdo de haber visto levantar a los muertos con una pala excavadora, como si fueran basura y echarlos a la fosa común para cubrirlos con cal viva y luego tierra. Ha escondidas logró sacar una foto que registra ese momento. Agacha y sacude la cabeza mientras musita: “No puedo olvidar”...

A pesar del dolor, no podemos menos que reír con la experiencia de Gilbè y Pòl Ednèl. Estaban juntos cavando un foso en el cementerio para un pariente que había fallecido. Encontraron unos huesos de alguien enterrado en ese lugar hacía mucho tiempo. Colocaron los huesos en un rincón del foso y esperaron a que un vecino trajera ron para mojar los huesos antes de volver a cubrirlos con tierra. Echar ron sobre los huesos es un rito vudú de purificación, como nuestra ancestral costumbre de rociar con agua bendita. No bien el ron tocó los huesos secos, la tierra comenzó a temblar. Gilbè y Pòl Ednèl pensaron que los muertos estaban protestando y sacudiendo el cementerio. Echaron a correr al mismo tiempo, sin saber lo que estaba ocurriendo, mientras sentían que una fuerza poderosa los tiraba hacia atrás. En su carrera encontraron a un hombre aferrado a un árbol que se sacudía y le gritaron: “Señor qué hace allí”, a lo que el hombre contestó: “Y Uds. qué hacen corriendo?”. Recién al llegar a la casa supieron que había habido un temblor, pero fatigados como estaban se durmieron. Al día siguiente se enteraron de la magnitud del terremoto y los destrozos de la ciudad capital. Ahora los dos se ríen de su carrera enloquecida y la cara de espanto que tenían.

Las casas de todos han sufrido roturas, muros caídos, habitaciones que no pueden ser utilizadas...

Luego de este primer intercambio nos cuentan de sus trabajos en estos dos meses de ausencia de Aníbal. Han seguido trabajando con los Banquitos de los Pobres, la Organización de los Campesinos; han creado una Mutual de Solidaridad; han formado el Equipo de Liturgia; siguen reuniéndose en las comunidades....

Programamos la participación de las CEBs en un encuentro los días 12,13 y 14 , en Haití, con la gente de Rca. Dominicana y un encuentro de oración también binacional en Fon Parisien para celebrar la memoria de Mons. Romero, además de un día de oración para la Comunidad Misionera el próximo 19 de marzo. La reunión termina.
Queda flotando una pregunta: ¿y ahora, hacia el futuro? ... Con más de 220,000 muertos, 3 millones y medio de damnificados; 8,000 escuelas destruidas; sin universidades, ni escuelas técnicas; ni trabajo... ¿Cómo se sigue? .... Nos embarga el silencio...

Marta Boiocchi
En misión compartida con los CMF

miércoles 3 de marzo de 2010

¡Portadores de vida!

“Portadores de vida”, es la expresión perfecta para definir las acciones solidario-humanitarias de los médicos de AMAR y de CARITAS de Puerto Rico, aquí en Haití. Ellos, por sus labores, se vuelven engendradores de vida en medio de situaciones de muerte y desesperanza. Ellos comparten con las víctimas lo que son y lo que tienen con una fórmula humana: tender la mano al necesitado y sembrar esperanza en tierra de angustia. Desde el 12 de enero, Puerto Rico, con su mano generosa y actitud de entrega extrema, no ha cesado de darse al pueblo haitiano hasta llegar al interior del país en la Provincia Artibonito (Centro-Norte). Todo ocurrió el día viernes 19 de febrero 2010. Bajo el comando de la señorita Mirtelina Torres un grupo de 12 personas, entre médicos, enfermeras, intérpretes y personal de seguridad, partieron de Puerto Príncipe hacia el municipio Verrettes para devolver la esperanza, la sonrisa y la vida que el “cataclismo feroz” del 12 de enero había llevado. Apenas llegaron, los recibió el director del Hospital de Verrettes y el grupo GRIAC (Grupo de Reflexión para la Iniciativa y la Acción Ciudadana) que trabaja en múltiples proyectos sociales del municipio sin fines lucrativo.A primera vista, el camino parecía largo (135 kms Puerto Príncipe-Verrettes). Pero, al llegar, los hermanos médicos puertorriqueños se dieron cuenta de lo que los estaba esperando: heridas sin cuidado por más de un mes y muchos otros complicados casos. Hay que subrayar que la mayoría de las personas atendidas aquel día son originarias de Puerto Príncipe que habían huido de la capital, después del 12 de enero, en búsqueda de una atención médica mínima. Por cierto, la falta de personal, de medios y de medicamentos hizo que, la atención que debían recibir, decayera. Sin duda alguna, la ayuda que trajeron estos infatigables médicos alivió a todos los que sufren y conocen dificultades. Y si no fuera por ellos, estarían las víctimas todavía esperando que alguien de servicios médicos les atendiera.En una palabra, la misión de los hermanos de Puerto Rico a Verrettes ha sido y es la de sembrar esperanza y llevando vida al necesitado. Con los médicos hemos comprobado que ser distintos y distantes unos de otros no son barreras para brindar amor, esperanza y vida al necesitado y de construir una “fraternidad más allá de la etnia y de la creencia”.

En cierto sentido, ellos supieron compartir sus vidas con las de las víctimas; unirlas por medio de la solidaridad. Porque la vida es la participación gratuita en el don de la comunión con Dios. Esta última nos hace una verdadera comunidad de creyentes que cimienta su fe en la solidaridad con el otro. Es esta misma fe, nuestra misma solidaridad, caridad y compasión las que nos unen con el necesitado.

El cataclismo del 12 de enero dejó a Haití en la desolación, es cierto; pero, la esperanza renace. Estamos resurgiendo desde las ruinas. Ahora, más que nunca, Haití se llama “tierra de la esperanza”.

En nombre de las víctimas, nosotros (los de Verrettes) les damos las más calurosas gracias a todos aquellos hermanos puertorriqueños que han colaborado para encender la luz de la esperanza de las víctimas del terremoto.

¡Que sigamos implantando en el mundo la globalización de la solidaridad!
Gracias Puerto Rico, puedes entrar ya en la gloria del Reino, porque… “tuvimos una herida grave y tú nos sanaste”.

P. Beauplan Derilus, cmf.

martes 2 de marzo de 2010

Carta desde PROMICLA

Hola a todos(as):

Sé que muchos de ustedes se han mantenidos atentos a las noticias que vamos publicando periódicamente en este blog por eso hoy, pasados ya 50 días de la tragedia que oscureció a Haití, me detengo un momento para agradecerles su interés, su preocupación.

Durante todo este tiempo hemos recibido de muchos de ustedes diversos signos de cercanía, y fraternidad, por medio de cartas, llamadas telefónicas, comentarios al blog…Otros, nos han hecho llegar ofrecimientos de servicios y ayudas concretas y también colaboraciones económicas.

Por todo ello, hoy PROMICLA quiere agradecerles y expresarle que valoramos infinitamente todos estos signos de amor, de cercanía, de solidaridad.

El apoyo que nos han brindado y que continúan brindándonos nos facilita nuestra misión de ayudar a los hermanos que hoy se encuentran en una situación lamentable.

Hemos mantenido abiertos los centros de acopio, uno en Puerto Rico y otro en República Dominicana, desde donde se han estado enviando hasta Jimaní, en la frontera con República Dominicana, alimentos, agua, ropa, calzado, linternas, casas de acampar y otros artículos de primera necesidad.

Allí en Jimaní, los Misioneros Claretianos reciben las donaciones en un almacén que el gobierno les ha facilitado para estos fines. Prácticamente a diario se lleva hasta Puerto Príncipe, Haití, una camioneta cargada con estos artículos o los Claretianos de Haití vienen hasta Jimaní en busca de los mismos.

Una vez llegados a Puerto Príncipe, los PP. Anistus, Beauplan y Joachim, bajo el sol ardiente se encargan personalmente de realizar la distribución de alimentos y artículos de primera necesidad a cientos de personas que esperan con particular ansia por esta ayuda.

Este trabajo requiere de un tremendo esfuerzo y es algo complejo. Es un trabajo físico fuerte, donde hay que cargar y descargar cajas y bultos y donde la noche, se encargará de recordarles la labor realizada con algunas molestias musculares. Es una faena que se comienza temprano en la mañana y que demanda al menos tres horas continuas donde se han superado ya los obstáculos de logística y se han adquirido destrezas para abrirse camino entre las pilas de escombros y donde se tiene que lidiar con la ausencia de seguridad y exceso de ansiedad. La satisfacción de haber hecho lo que se tenía que hacer y la alegría del servicio superan cualquier dificultad que hayan experimentado durante el día.

PROMICLA también ha sostenido brigadas médicas con la colaboración del grupo AMAR (Alianza de Médicos al Rescate), fundación puertorriqueña de profesionales de la salud que desde enero han estado ininterrumpidamente brindando servicios de salud y medicamentos a la comunidad haitiana.

Los caminos han comenzado lentamente a despejarse, el bullicio de la antigua ciudad intenta despertar nuevamente, las ayudas siguen abriéndose paso para llegar hasta el último rincón de Puerto Príncipe pero aún la tristeza ensombrece los rostros haitianos.

La mayoría de la gente tiene sus hogares destruídos. A otros sencillamente sus casas se redujeron a escombros. Se despierta ahora un nuevo temor: la cercanía de la temporada de lluvias. Pero el dolor más profundo: ¡ tanto luto en las familias haitianas! : miles de niños sin padres y miles de padres sin hijos. Una herida que ha quedado inscrita en el corazón de la mayoría de los haitianos y que nos reafirma que aún queda mucho trabajo por hacer.

El pasado 14 de febrero, día en que algunos celebraron el “Día del Amor” , día en que la liturgia de la iglesia nos hablaba sobre las bienaventuranzas, viví la experiencia hermosa e imborrable de encontrarme con manifestaciones del pueblo que se había lanzado a la calle a orar, a dar gracias por la vida, y a pedir por sus seres queridos ya fallecidos en la tragedia.

La gente iba a pie, con la cabeza en alto, con los brazos extendidos, algunos llevando ramas de árboles en sus manos, otros una biblia, otros un rosario, algunos orando en voz alta, otros cantando, pero TODOS con alegría, con corazón agradecido ante un Dios que definitivamente ha estado siempre en medio de ellos. Comprendí como nunca antes la Palabra: - “Dichosos los pobres, porque suyo es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tienen hambre, porque quedarán saciados. Dichosos los que ahora lloran, porque reirán.”

Y mientras tanto, ustedes, junto a nosotros, continuarán compartiendo con la gente, su dolor, su sufrimiento, y también sus esperanzas. Continuaremos compartiendo la vida misma.

Gracias por ir caminando con nosotros.

Nancy Burgos, sc.
PROMICLA
Ernesto dijo...

Amen...

viernes 26 de febrero de 2010

¡ COMIENZA LA LIMPIEZA !


Nos llegan imágenes de la actividad que se está llevando a cabo en el lugar donde estuvo la Parroquia Saint Antoine Marie Claret en Puerto Príncipe, Haití. Un grupo de hombres de la comunidad han iniciado la dura tarea de limpieza y remoción de escombros. Luego se preparará el terreno para instalar una carpa que servirá de salón multi-usos. La gente tiene hambre de Dios, necesita un lugar de encuentro para escuchar y compartir la Palabra, un lugar donde puedan reunirse a recibir asistencia médica, y programas de promoción humana. ¡Ya pronto lo tendrán!

miércoles 24 de febrero de 2010

Foto tomada en la escuela bíblica el pasado mes de octubre 2009

A pesar de la catástrofe, la Palabra de Dios sigue haciendo camino en medio del pueblo haitiano. La Escuela Barbara Maix, que es llevada por las Hnas. Brasileras en Jeremi junto con los seis Biblistas Populares egresados de la primera promoción de la Escuela Biblica Monseñor Romero, (Servicio Biblico Claret en Haiti) tuvo su tercera sesión los dias 12 al 16 de febrero. A pesar de que en Jeremi hay más de 100 mil damnificados por el terremoto que asoló a nuestro pequeño país, sintieron que la fuerza de la Palabra puede ser fuerza de reconstrucción también para quienes están saliendo de bajo los escombros del dolor. Una muestra más de la resistencia del Pueblo haitiano, Pueblo de Dios que encuentra en la Palabra, al Dios de la esperanza de la vida.

Nos escriben de Argentina

Queridos Hermanos y Hermanas de Haití

Les escribo desde Argentina. Mi nombre es Fernando Guzmán y soy el responsable laico de la Procura de Misiones de nuestra Provincia. Quiero hacerles llegar nuestra más profunda solidaridad y comunicarles que estamos haciendo una campaña de Cuaresma para las comunidades cmff de Haití. La hemos comenzado en la Editorial Claretiana, pero seguramente se extenderá a otras posiciones apostólicas.
Un gran abrazo fraterno y todo nuestro apoyo y oraciones.

Fernando

sábado 20 de febrero de 2010

SE REÚNEN EN JIMANÍ CMF Y SC


El pasado lunes 15 de febrero, se llevó a cabo una histórica reunión en la que se dieron cita los Misioneros Claretianos de Haití (PP. Joachim, Beauplan y Anistus), de Jimaní (PP. Pepe y Roselio); el Equipo de Gobierno de la Delegación de Antillas (PP. Héctor, Alexis y Camilo) y los Seglares Claretianos miembros de la Junta de PROMICLA (Tomás Lamberty y Nancy Burgos).

Al cumplirse un mes de la tragedia, llegaba el momento de tomar un poco de distancia de la situación dramática que aún vive el pueblo haitiano y analizar con un poco de objetividad cuál es la realidad de la gente, de los Claretianos que viven en Haití y Jimaní, y concertar juntos un plan de trabajo para hacer efectiva toda la solidaridad ofrecida de tantas partes del mundo.

Analizamos también los recursos humanos y materiales con los que contamos y establecimos unas prioridades a corto y largo plazo. Sin duda que la primera de ellas es la estabilización de la comunidad claretiana de Haití. Nuestro hermanos aún viven a la interperie. Hasta que no consigamos para ellos un lugar seguro para vivir será imposible que puedan ayudar a los demás. Así que será ese nuestro primer objetivo.

En segundo lugar, queremos habilitar cuanto antes la Iglesia San Antonio Maria Claret de Nazon. Para ello hay que empezar a recoger los escombros con la misma gente de la comunidad. No podemos esperar por el gobierno ni por otras ayudas, pues tienen ya bastante trabajo. Una vez recogidos los escombros, buscaremos comprar una gran carpa, para poder celebrar la Fe con la comunidad cristiana, que tanto está necesitando lugar de oración para pedir por sus familiares difuntos y por la ayuda divina.

Para ello también buscaremos proveer a la comunidad de un vehículo que les pueda servir para moverse adecuadamente por la ciudad. Hemos decidido continuar la ayuda de alimentos de primera necesidad y la repartición entre la gente en puntos estratégicos del territorio Parroquial.

lunes 8 de febrero de 2010

¡ NOS VISITAN !

Luis A. Gonzalo Díez, cmf.
Director Revista Vida Religiosa

En PROMICLA, recibimos hoy la gratísima sorpresa de la visita del P. Luis A. Gonzalo, Díez, cmf, Director de la Revista Vida Religiosa. El P. Díez ha sido invitado a dirigir unos ejercicios espirituales en Puerto Rico y no quiso pasar por alto la oportunidad para acercarse a saludarnos. Además, a nombre de su Comunidad Claretiana de Buen Suceso, en Madrid, España, nos hizo entrega de un donativo para Haití, el cual valoramos y agradecemos.
P. Gonzalo: ¡ BIENVENIDO A CASA !

sábado 6 de febrero de 2010

HNO. FERNANDO KHUN, CMF. VISITA HAITÍ

Distribuyendo comidaHno. Fernando Khun, cmf. y P.Anisus Chima, cmf.

¡ LLEGA NUEVAMENTE LA SOLIDARIDAD A NASON !

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El Hno. Fernando Khun, cmf. junto al P. Héctor F. Cuadrado, cmf. visitó hoy la comunidad de Nason en Haití donde colaboraron en la repartición solidaria.

VILLA MANRESA HABITADA POR LOS PADRES DE SAN VIATOR

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¿Quién iba a pensar que el lugar donde todos los Claretianos de Antillas se reunieron hace un año y medio para celebrar su Asamblea, quedaría hoy así?

jueves 4 de febrero de 2010

IMPOSIBLE LEVANTAR LA CASA...

Los Sres. Angel Ramos SC, Juan Carlos Cuadrado, y Oscar Cuadrado, llegaron a Haití, desde Puerto Rico, con la encomienda del P. Héctor Cuadrado, cmf. de evaluar los daños sufridos en la estructura de la Casa de la Comunidad Claretiana de Haití, y colocar 50 "gatos" en lugares estratégicos para protegerla de un eventual derrumbamiento por las posibles réplicas a consecuencia del último terremoto. Con dicho estudio preliminar, a cargo del Sr. Angel Ramos SC, (experto constructor) se ha concluído que la casa no es posible repararla, sino demolerla en su totalidad dada la gravedad de sus grietas. Los "gatos" no son un remedio sino un modo de prevenir un desastre mayor en caso de que se debilite la estructura. Hay que recordar que los Padres Claretianos siguen durmiendo a la interperie en el patio de la casa. En un pequeño espacio ha acogido a la familia de la cocinera, Dilen, y unos familiares de uno de los seminaristas.

miércoles 3 de febrero de 2010

P. JUAN ALEXIS DÍAZ, CMF EN OTRA VISITA A HAITÍ

El P. Alexis Díaz, cmf, ecónomo de la Delegación de Antillas de los Misioneros Claretianos ha regresado a Haití en los pasados días y además de continuar acompañando a sus hermanos Claretianos y a la gente de las comunidades, ha estado ayudando en la coordinación de entrega de alimentos y otros artículos de primera necesidad a los haitianos. A su regreso nos compartió algunas fotos tanto de Jimaní, como de Haití.
En Jimaní, República Dominicana, los Misioneros Claretianos han habilitado su Centro de Acogida como almacén de medicamentos.
En Jimaní, laicos voluntarios de la comunidad claretiana realizan las labores de coordinación de servicios.
Los jóvenes de la comunidad ayudan a llenar los camiones que salen hacia Haití.
Salón que se preparó para la atención a los enfermos haitianos, donde se les ha dado los primeros auxilios.


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En la cocina del Centro de Acogida,no tan solo se van colocando las donaciones de provisiones, sino que también hay laicas voluntarias de la comunidad que preparan 3 comidas diariamente (desayuno, almuerzo y cena) para los enfermos haitianos y sus familiares.
Enfermeras en Jimaní