martes, 30 de octubre de 2012

Les compartimos el último comunicado del P. Miguel Fariñas, cmf., Superior de la Comunidad Claretiana de Songo-La Maya de la Arquidiócesis de Santiago de Cuba, en la que nos describe la lamentable situación que atraviesan las comunidades luego del paso del pontente huracán Sandy por la zona.

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Estimados todos:
Un saludo cordial de parte de esta comunidad claretiana de Songo-La Maya.

Os informo brevemente de la situación que estamos viviendo tras el paso del huracán Sandy por estas tierras. Al día de hoy hemos podido  visitar prácticamente todas las comunidades de esta extensa Parroquia  de la Purísima Concepción que abarca los municipios de Songo-La Maya y  del II Frente. Aunque en todo el territorio ha hecho su estrago, es  mucho más grande en unos sitios que en otros.

El Sr. Arzobispo que nos convocó antes de ayer a todos los sacerdotes  y religiosos/as de su diócesis estima grosso modo que las casas  seriamente afectadas (unas por derrumbe total y otras por graves daños  en la estructura) habrán sido unas 125.000 en toda la diócesis. Sin  duda, la mayor catástrofe la ha sufrido la capital, Santiago. Da grima  verla.

¡Y no digamos los campos! Se han perdido las cosechas en la mayor  parte de la Provincia y la gente está muy temerosa de que en un futuro  próximo no haya alimentos. Todos sabemos que en las naciones pobres,  mucha gente “sobrevive” con las cosas que da la tierra (por lo  general, las más baratas) y especialmente con lo que, como sucede por  lo general aquí, sobre todo en las zonas rurales, con las cuatro matas  que uno puede sembrar en el patio de su casa. 
En el territorio de nuestra parroquia, las poblaciones más afectadas  han sido Songo, Jutinicú, La Maya, San Benito del Crucero, Yerba de  Guinea… A pesar de tanta pobreza, y aunque haya preocupación grande y  llanto entre la gente, no hemos encontrado casos de desesperación. Es  muy frecuente oír, especialmente en los casos más graves, la siguiente  afirmación: ¡Gracias a Dios, estamos vivos! Es un breve y grandioso  himno de fe en medio de estas circunstancias. En una de las  poblaciones, me confesaba una mujer antes de ayer que, más que el  huracán con toda su fuerza, le había impresionado que en medio del ciclón, en plena noche, se le acercaran a su casa, pidiendo refugio,  un matrimonio con su hija que iban completamente desnudos. Y también  ellos exclamaron: ¡Gracias a Dios, estamos vivos”.
Estamos socorriendo a cuantas personas podemos. Para eso, pudimos  comprar algunas cosas en Guantánamo; otras nos la dieron en Cáritas de  Santiago y otras nos acaban de llegar desde Cáritas de Guantánamo.  Mañana habrá que seguir con el reparto… Por ahora sólo estamos  repartiendo algunas cosas relacionadas con la alimentación. Más  adelante habrá que pensar en ropa y otros artículos… 

Estamos también atentos a lo que puedan hacer las autoridades. ¡No lo  tienen fácil! Sólo el poner en pie el tendido eléctrico les llevará  bastante tiempo. Nos dicen que la luz eléctrica tardará meses en  llegar a zonas del campo. En poblaciones como La Maya es posible que  tengamos que esperar todavía a que haya luz eléctrica de 10 a 15 días.   Y queda la reconstrucción de casas, el normalizar el reparto de agua,  la producción del campo… 

Nuestros misioneros de Guantánamo no han tenido problemas en la  ciudad, pero sí en algunas comunidades del campo que han sido  seriamente afectadas. Las claretianas de esta ciudad están bien porque  allí no azotó el huracán. 


A la comunidad de Santiago sí les afectó el derrumbe de una parte del  techo de la Casa. La fuerza del viento era tan enorme que logró abrir  dos puertas grandes de la Iglesia (que está recientemente reconstruida  y, por cierto, de una manera bellísima, gracias a la dedicación del P.  Carlomán). Las claretianas de Santiago tuvieron algún desperfecto en  la casa, pero lo han podido resolver pronto. Están haciendo una  preciosa labor de caridad en Santiago.

Nosotros volveremos a celebrar la Eucaristía en algunos lugares, como  allá, en tiempos de los Hechos de los Apóstoles, por las casas (me  refiero a Songo y a Baltoni). No se puede predecir cuándo se podrá  hacer una iglesia nueva en Songo ni cuando se podrá reconstruir la de  Baltoni, que si ya estaba muy afectada en su estructura, ahora lo está  más. No cabe sino acordarnos en la fe de aquello de que “la paciencia  todo lo alcanza”. 

Esta sencilla comunicación quiere ser fraterna. Y desde la  fraternidad, recabar la ayuda más grande de todas, que es la de la  oración mutua. Otro tipo de ayudas, si se pueden, brotan de la oración  y es ésta la que le da su más grande y auténtico valor pues Dios sigue  enviando sus “ángeles protectores” extendidos por toda la tierra como  tenemos ocasión de ir experimentando ya. Hoy vinieron los “ángeles” de  Guantánamo. Mañana y pasado vendrán otros de aquí y de allá. 

Un fuerte abrazo para todos de la comunidad claretiana de Songo-La Maya.

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